Cada vez más profesionales del sector de la comunicación compaginan proyectos freelance con su trabajo habitual, o dan el salto por completo. No hay una fórmula única, pero sí algunas decisiones que conviene tomar con calma antes de empezar.
Empieza por tu especialidad, no por todo a la vez
Es tentador ofrecer de todo al principio, pero los clientes confían más en quien resuelve un problema concreto muy bien. Define primero en qué eres realmente bueno —copy, diseño, estrategia, gestión de redes— y constrúyelo desde ahí.
Pon precio a tu tiempo, no solo al proyecto
Calcula cuánto necesitas facturar al mes teniendo en cuenta impuestos, periodos sin clientes y el tiempo que no es facturable (propuestas, gestión, formación). Es la base para no infravalorar tu trabajo.
Y no subestimes el valor de la comunidad: compartir tarifas, referencias y oportunidades con otros freelance del sector ahorra muchos errores de principiante.
