La mayoría de retrasos y revisiones interminables en un proyecto no vienen de falta de talento, sino de un brief poco claro. Un buen brief no necesita ser largo: necesita responder a las preguntas correctas.
Las cuatro preguntas que no pueden faltar
Qué problema resolvemos, para quién, qué queremos que esa persona sienta o haga después de ver la pieza, y cómo sabremos que ha funcionado. Si el brief responde a esto con claridad, el equipo creativo tiene mucho terreno ganado.
Separa lo esencial de las preferencias personales
Es útil distinguir entre restricciones reales (presupuesto, plazos, normativa de marca) y preferencias personales de quien encarga el proyecto. Mezclarlas suele generar retrabajo innecesario y frustración en ambos lados.
Por último, deja espacio para preguntas antes de empezar a producir: cinco minutos de aclaraciones al inicio ahorran horas de revisiones al final.
